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Variables Macroeconómicas II
1) La inflación
En realidad sería más correcto
haber titulado este epígrafe "El cambio de precios", pues la inflación
sólo comprende la subida de los mismos.
Hasta hace poco tiempo esta
simplificación habría sido irrelevante, pero el fin del milenio nos ha
traído suficientes indicios de deflación como para hacer esta
salvedad. Y, ya puestos a puntualizar, conviene distinguir entre
"deflación" y "desinflación", pues muy a menudo tienden a confundirse
ambos términos. "Desinflación" hace referencia a la ralentización en
el ritmo de subida de precios, mientras que "deflación" se utiliza
cuando se experimenta una bajada absoluta en el nivel de precios.
Por ejemplo, si el año pasado la
inflación fue del 4%, mientras que el anterior fue del 6%, se ha
producido una desinflación, mientras que si este año es del un –1%,
habrá habido deflación. En cualquier caso, nos centraremos en el
escenario inflacionario, por ser el más común y con el objeto de hacer
más clara la exposición.
La inflación viene provocada o
bien por un desequilibrio entre demanda y oferta o por un incremento
en la masa monetaria. En el primero de los casos los proveedores de
bienes y servicios elevarán los precios hasta que se produzca un
ajuste de demanda y en el segundo una mayor cantidad de dinero con la
misma cantidad de productos hará que se necesite más dinero para
comprar el mismo producto.
Contrariamente a lo que expresan
la mayoría de los autores y a las señales que envían los bancos
centrales, la inflación en sí no supone un gran problema para las
economías avanzadas. Si así fuese, resultaría muy legítima la
aspiración a una inflación nula, que resultase en un desarrollo
económico sostenible.
El perverso efecto de las amenazas
de una economía global deflacionaria prueban que eso no es así. Lo que
si es cierto es que es el empeoramiento en las expectativas de
inflación el que resulta potencialmente peligroso. Los productores
elevarán sus precios en previsión de un incremento en el coste de sus
materias primas y sus trabajadores, y estos últimos exigirán acuerdos
salariales superiores a la inflación actual, previendo que la mayor
inflación futura resultará en un menor poder adquisitivo. De esta
forma, la economía entrará en un círculo vicioso que traerá consigo
una espiral inflacionista que hará disminuir la productividad
económica. La inflación tiene, pues, un doble efecto sobre el valor de
los instrumentos de renta variable:
Los bancos centrales subirán sus
tipos de interés, o sea que aumentarán el precio del dinero para
disminuir la masa monetaria y atajar el proceso inflacionista y para
enviar un mensaje de rigor monetario a los agentes sociales con el fin
de contener las expectativas de inflación.
El previsible empeoramiento de la
productividad hará revisar a la baja las perspectivas de crecimiento.
En términos de análisis, la
presencia fundamental de la inflación la veremos en el tipo de interés
al que descontamos los flujos futuros. |