1)
Métodos estáticos de valoración
Nunca ha de confundirse
"valor" y "precio".
El precio de una acción es el punto de
equilibrio entre demanda y oferta, donde los compradores pagan lo
suficiente y los vendedores ofrecen lo suficientemente bajo como para
que la transacción sea posible.
Cuando valoramos una acción, tratamos
de encontrar el punto en el que, dadas las perspectivas de beneficio y
la estructura actual de la empresa, la rentabilidad adicional que
obtendríamos si comprásemos la acción a ese precio sólo resultaría
superior a la que nos ofrecería un instrumento sin riesgo (una letra
del Tesoro, por ejemplo) debido a que es un instrumento con más
riesgo, no por ningún valor económico superior. Así, sólo si el valor
hallado está por encima del precio actual, la acción resultará
atractiva y recomendaremos su compra.
Un viejo aforismo de mercado dice: "los
mercados pueden estar equivocados, pero pueden permanecer anclados en
su error durante mucho más tiempo del que tú puedes permanecer
solvente". Eso quiere decir que para tener éxito en los mercados hay
que dominar algo más que la supuesta valoración objetiva de una
acción. Factores como la presión irracional de la demanda (las
acciones de empresas ligadas a internet han sido un ejemplo en un
momento dado) o el pánico colectivo (véanse las ridículas valoraciones
alcanzadas por empresas españolas con intereses en Latinoamérica
durante el fragor de la crisis rusa de 1998) pueden desligar
completamente el precio del valor de una acción y acabar con las
carreras de los operadores más analíticos. Incluso en momentos de
calma, el alto grado de incertidumbre hace que unas mínimas
variaciones en las hipótesis de trabajo arrojen valores objetivos
radicalmente distintos.
2)
Cuenta de Resultados
En los métodos de valoración
microeconómicos iremos de menos a más en complejidad, con los métodos
estáticos, basados en el valor contable y de liquidación, en primer
lugar, los dinámicos, basados en el descuento de flujos, en segundo y
los basados en ratios para terminar. Para ello, vamos a apoyarnos en
datos de la empresa virtual Ciberconta.
Los datos referidos al año 0 son los
últimos datos conocidos, y los correspondientes a años posteriores son
proyecciones.
Los datos son forzosamente una
simplificación de lo que un analista va a encontrarse en el mundo
real, pero esperamos que sirvan al propósito de dar una idea general
de cómo se analiza una empresa. Sugerimos imprimir estos datos, pues
serán de utilidad para lecciones posteriores.
Cuenta de resultados (en millones de
euros)
|
|
Año 0
|
Año 1
|
Año 2
|
Año 3
|
|
Ventas |
1500
|
1650
|
1815
|
1997
|
|
Margen |
450
|
495
|
544
|
598
|
|
Intereses |
10
|
11
|
12
|
13
|
|
Amortización |
150
|
158
|
166
|
174
|
|
Beneficio |
290
|
326
|
366
|
411
|
Si el analista tuviese que escoger uno
de los estados financieros presentados por la empresa cada trimestre
de cara a matizar sus estimaciones y a evaluar cómo está siendo la
evolución operativa de la compañía que está analizando es evidente que
escogería la Cuenta de Resultados (también llamada Cuenta de Pérdidas
y Ganancias), que indica cuál ha sido la evolución de una empresa en
el año en curso.
De cara a evaluar el significado de la
Cuenta de Resultados es importante destacar que, al igual que en el
Balance y en cualquier otro estado financiero que estemos
considerando, la composición de la misma va a depender en gran medida
del sector o empresa que estemos analizando. Es decir, que la
configuración de la misma (lo que tradicionalmente se denomina como
"cascada") difiere también en relación a las distintas compañías, pero
nosotros vamos a analizar una cuenta de resultados estándar de un
Grupo industrial con objeto de que el análisis sea lo más general
posible, sin olvidar que nada tiene que ver la composición de esta
cuenta de resultados con la que se presenta en otros sectores,
especialmente en el financiero, donde las diferencias son más
marcadas.
La composición estándar de una Cuenta
de Resultados es la siguiente:
Ventas
- Coste de Ventas |
|
Margen Bruto |
|
- Costes de Explotación (Personal
y generales) |
|
EBITDA (Earnings Before Interests,
Taxes, Depreciation and Amortization) |
|
- Amortizaciones |
|
Beneficio Explotación |
+ Resultados por puesta en
equivalencia
+ Saldo Financiero
- Provisiones |
|
Beneficio Ordinario (recurrente) |
|
+ Extraordinarios |
|
Beneficio Antes de Impuestos |
- Impuestos
- Minoritarios |
|
Beneficio Atribuíble |
3)
La Cifra de Ventas
Lo más importante a destacar aquí, es
que la partida más importante de la Cuenta de Resultados de una
empresa, y en consecuencia, su principal indicador de negocio o salud
financiera, es el volumen de ventas.
La cifra de ventas, también llamada
Cifra de Negocio o Facturación es el origen de todos los fondos
generados por la empresa y el factor principal del resultado de una
compañía. Sirva sólo el ejemplo de que cualquier margen posterior de
la Cuenta de Resultados parte de la cifra de ventas y el proceso que
se sigue hasta la obtención del beneficio neto atribuible (verdadero
indicador de la participación de los accionistas en el beneficio de la
empresa) no es más que una minoración de las partidas necesarias para
la obtención de esas ventas y que han de ser satisfechas antes de
poder retribuir a los accionistas.
A modo de ejemplo sobre la importancia
de las ventas podemos decir que el margen neto sobre ventas de las
empresas españolas, si bien aquí existen enormes diferencias entre los
sectores, podría situarse intuitivamente en el 10%. Es decir, que si
una empresa factura 100 genera un beneficio neto de 10. Esto quiere
decir que un aumento de ventas puede producir una subida del beneficio
muy elevada. Si la empresa que nos está sirviendo de ejemplo aumentase
sus ventas en un 10%, habrá aumentado sus ingresos en 10 unidades, que
es el mismo importe que su cifra total de beneficio. Es evidente que
de las 10 unidades de venta adicionales no todo va a ser beneficio
neto, pero es claro también que los costes en los que se incurren para
la generación de esas 10 unidades adicionales de ventas son bastante
bajos (depende aquí también del tipo de empresa), ya que muchos de los
costes de una empresa son fijos y no aumentan, o lo hacen en muy
pequeña medida, ante un incremento de las ventas.
Por lo tanto, y aunque también habría
que ver cuál es la sensibilidad del beneficio de una empresa a un
cambio en la cifra de ventas (circunstancia que analizaremos más en
profundidad cuando hablemos del concepto de apalancamiento), es
evidente que estimar la cifra de ventas de una empresa va a ser la
partida clave de la labor del analista.
El resto de las partidas de costes son
bastante más predecibles para el analista, ya que la estructura
financiera y operativa de un Grupo financiero no cambia de la noche a
la mañana (lo que comentábamos de la información que proporcionaba el
balance) y, así, los gastos generales, los financieros (no para las
empresas electricas y telefonicas), las amortizaciones, los impuestos
y la contribución de minoritarios son relativamente más fáciles de
estimar por parte del analista que la cifra de ventas.
Las ventas son la partida más
importante y además, lo cual le dota de gran incertidumbre a las
estimaciones, son las menos previsibles por parte del analista (e
incluso por parte de la propia empresa) ya que evolución de las mismas
va a venir marcada por el mercado, es decir, por la demanda y esto es
algo que no se puede predecir con exactitud porque depende en muchos
casos de variables que están fuera del alcance del analista e incluso
de los directivos de las empresas.
El resto de las partidas que componen
la cascada de la Cuenta de Resultados son diferentes márgenes que
pueden ser considerados por el analista.
4) El EBITDA
Hay diversidad de criterios en cuanto a
los márgenes a analizar (puede haber analistas que discrepen en cuanto
a los mismos), pero los más utilizados por mor de su relevancia son el
Beneficio de explotación (indicador de eficiencia operativa de la
compañía) y el EBITDA, término inglés que designa un indicador de
eficiencia operativa parecido al Beneficio de explotación, pero que
excluye las amortizaciones, precisamente para evitar las posibles
diferencias en esta partida entre las distintas compañías normalmente
por diferencias en el tratamiento contable de esta partida en los
diferentes países.
El EBITDA, que sería una partida muy
similar al Cash Flow Operativo de una empresa, tiene una importancia
considerable en lo que se refiere a la comparación entre compañías del
mismo sector. Al ser un indicador de eficiencia operativa tan puro
(recuérdese que excluye cualquier concepto que pueda diferenciar una
empresa con otra en términos de amortización de su inmovilizado,
situación financiera, fiscal, etc), es un claro indicador relativo de
valoración entre empresas del mismo sector.