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El
sector Comunicaciones
El sector de
comunicaciones es un cajón de sastre donde se incluyen empresas de
características radicalmente distintas.
1) Introducción
La gran empresa del
sector es Telefónica. Hoy, Telefónica es un grupo multinacional con
negocios en multitud de paises.
Aunque el tradicional
negocio de la telefonía fija sigue siendo la fuente fundamental de
ingresos del grupo (50% de los ingresos totales en 1998), la pujanza y
complejidad de la telefonía móvil y las inversiones internacionales
hacen conveniente una valoración por partes, tal y como vimos en el
sector eléctrico. Así, estas dos áreas ofrecen un mayor potencial de
crecimiento, pero también un mayor grado de riesgo (como bien puede
ilustrar la crisis brasileña de 1998), algo que debe recoger la prima
de riesgo que componga el tipo de interés al que descontaremos los
flujos futuros.
Si el método de análisis
escogido es una comparativa de ratios, se deberá hacer la misma
consideración. Por ejemplo, en 1999 se está estimando un ratio valor
total sobre beneficio antes de intereses, impuestos y amortización de
6 veces para la telefonía fija y de 18 veces para la móvil.
El otro gran componente
del sector es el conjunto de empresas concesionarias de autopistas.
2) Las Autopistas
El elemento diferencial
de estas empresas es la total regulación a la que están sujetas, tanto
en tarifas como en duración de la concesión.
El cálculo de tarifas
busca garantizar una rentabilidad atractiva para la inversión, y
crecen cada año de acuerdo con la inflación, hasta el final de la
concesión. Los cash-flows generados se destinan al coste de
mantenimiento, a servir la deuda que financia la construcción de la
autopista y al dividendo que recibe el accionista. Este último recibe
el flujo de dividendos más el valor total de la autopista cuando venza
la concesión.
El flujo de dividendos
relativamente estables y la recepción de un valor total que no debe
variar demasiado con el calculado al principio de la concesión
conforman una estructura similar a la de un instrumento de renta fija,
donde los dividendos serían los cupones y el valor final de la
autopista sería el principal. Podemos valernos de esa semejanza para
valorar la acción de la concesionaria de la manera más simple
posible.
Tomemos, por ejemplo, la
acción de Autopista X, cuya concesión finaliza en 5 años. Si paga un
dividendo anual de 0.5 euros y se estima que, al final de la
concesión, el valor total de la autopista dividido por el número de
acciones es de 10 euros, el valor de la acción de Autopista X es la
suma de esos flujos descontados a hoy, o sea
Valor = 0,5 / (1 + k) +
0,5 / (1 + k)2 + 0,5 / (1 + k)3 + 0,5 / (1 + k)4 + (10 + 0,5) / (1 +
k)5
Si el precio de
Autopista X es 8,47 euros, hallaremos el valor del tipo de descuento k
para el cual el valor teórico de la acción es igual al precio actual.
En este caso, hallamos
un k de 8%. Tomemos un tipo libre de riesgo (en este caso el del bono
a 5 años, que es del 4%). Eso quiere decir que la prima de riesgo que
el mercado está aplicando a Autopista X es de un 4% (8% - 4%).
La indicación de si la
acción está cara o barata nos la va a dar el juicio relativo sobre esa
prima de riesgo. Por ejemplo, si en los últimos 3 años, la prima de
riesgo ha oscilado entre 1% y 4.2%, los bonos corporativos de riesgo
semejante están rindiendo un 6% y la prima de riesgo del resto de las
empresas del sector ronda el 3%, cabe pensar que Autopista X está
infravalorada.
3) Limitaciones al
método de valoración
Si bien este método es
el más utilizado, hay que tener en cuenta un par de limitaciones:
La comparación con la
tir del bono de vencimiento igual al periodo de concesión puede ser
poco exacta, pues las dos cadenas de flujos pueden tener duraciones
radicalmente distintas.
Duración es un término
que se utiliza en el mundo de la renta fija, y es la media del tiempo
que tarda el comprador de un bono en recibir los flujos asociados a
este. Así, si el bono a 5 años con el que comparamos la tir de
Autopista X tiene un cupón del 10%, tenderemos a recibir los flujos
Autopista X (dividendo de 5 euros cada año) antes que los del bono
(cupones de 1 euro cada año), con lo que en la valoración de la acción
tendrán más influencia los tipos de interés a corto plazo de lo que
refleja la tir del bono a 5 años.
La concesionaria puede
buscar vías de ingreso alternativas a través de actividades de
diversificación. Si estas fuesen importantes, habría que valorar la
acción por partes, utilizando métodos más clásicos para los negocios
que no sean la pura concesión.
En cualquier caso, es
evidente que la cotización de estas empresas depende sobremanera de
los movimientos en los tipos de interés y que su volatilidad es
limitada (betas del orden del 0.70), por lo que son vistas como la
estrategia de inversión más conservadora.
4) Otros Sectores
La valoración de
empresas de otros sectores es mucho más estándar, por lo que no vamos
a entrar en detalle.
En general, el método de
descuento de flujos se emplea para aquellas empresas en las que es
sensato extrapolar un crecimiento constante de los mismos, o lo que es
lo mismo, para las empresas que no tienen un componente cíclico
importante que provoque una gran variabilidad de ingresos.
Para las empresas
cíclicas suele ser más conveniente un análisis comparativo (intrasectorial
e histórico), utilizando los ratios adecuados. |