La OPA (Oferta
Pública de Adquisición) es una maniobra bursátil de una sociedad
para tomar el control de otra, normalmente más pequeña. La
operación consiste en que la empresa "opante" anuncia su
disposición a comprar acciones a un precio más alto que el de
cotización. Por ello, se suele considerar que una OPA es una
operación también rentable para los accionistas de la sociedad
absorbida.
1) ¿En qué
consiste la OPA?
Casi siempre que
una sociedad formula una OPA persigue el fin de tomar el control
de otra sociedad.
Para lograr su
objetivo, tiene dos opciones:
1.- Adquirir la
totalidad de las acciones de esa sociedad
2.- Convertirse
en propietario de un importante paquete que le abra las puertas
del control de la empresa.
Técnicamente es
imposible que una empresa pequeña lance una OPA sobre otra de
mayor volumen. Normalmente suelen utilizar este mecanismo los
inversores institucionales, capaces de ofrecer por las acciones
deseadas un precio superior al que en un momento determinado se
está pagando en el mercado.
La sociedad "opante"
está dispuesta a pagar un mayor precio por una razón fundamental:
Si las acciones
que pretende adquirir fueran compradas poco a poco (siguiendo la
dinámica normal del mercado) se acabaría pagando distintos precios
por las mismas (el precio de las acciones varía en cada jornada de
cotización).
Una vez que el
"pez grande" ha lanzado la OPA (y ha sido aprobada por la CNMV),
los accionistas del "pez pequeño" pueden optar entre vender sus
acciones, lo que confirmaría el éxito de la OPA y la toma de
control efectiva de la empresa, o conservarlas, y en esta caso, la
sociedad afectada no sería absorbida.
2) Tipos de
contraprestación
Una OPA no tiene
por qué pagarse "en metálico". Es es decir, se puede consumar la
operación con otros procedimientos, como, por ejemplo, el canje de
acciones de la sociedad "grande" por los de la sociedad que ha
sido "opada".
En la
actualidad, nuestra legislación (a través del decreto de OPA de 26
de julio de 1991) admite tres tipos de contraprestaciones.
El caso más
típico sigue siendo el pago en dinero, aunque también son
admitidas la contraprestaciones en valores emitidos (canje de
valores de una sociedad por los de otra) o en valores pendientes
de emisión: en este caso, la sociedad "opante" realiza el canje de
acciones una vez concluida la operación de adquisición, por lo que
deberá ampliar su capital después de haber finalizado con éxito la
OPA.
3) Ventajas de
la OPA
La OPA resulta
rentable tanto para los accionistas como para los directivos de la
sociedad que la formula.
Por un lado, la
OPA permite la expansión de las empresas, la diversificación de
sus capitales o la fusión en grupos financieros. Por otro, la
existencia de este mecanismo también resulta rentable para los
accionistas.
Ante el temor de
que sus accionistas respondan positivamente a una OPA, las
empresas se esforzarán por llevar a cabo una buena gestión de la
compañía, diseñando una política de dividendos que mantenga fieles
a los inversores.
La OPA no
plantea muchos inconvenientes para los accionistas. A veces, puede
perturbar las estrategias a largo plazo de la empresa, en el caso
de que ésta, ante el riesgo de verse atacada, pueda emprender
políticas a corto plazo con el fin de obtener resultados
inmediatos.
4) ¿Por qué se
paga más dinero en las OPA?
La OPA no es una
operación cualquiera entre todas las que se realizan en el mercado
de valores.
Y no lo es por
dos razones:
1.- Su finalidad
no es la inversión o la financiación,
2.- La cantidad
de dinero que se introduce ese día en el parqué es muy superior a
la cifra normal que se negocia una jornada cualquiera en el
mercado.
Precisamente por
ello, la ley confiere un tratamiento especial a este tipo
operaciones. Una sociedad que pretende tomar el control de otra
empresa no puede hacerlo con las herramientas "normales" que le
proporciona el mercado.
Si una sociedad,
empeñada en adquirir un gran paquete de acciones comprara los
valores día a día, conseguiría que el precio de los mismos
aumentara progresivamente, debido a la continuo crecimiento de la
demanda.
Por esta vía
sería imposible, para una empresa, planificar una estrategia de
compra o hacer una previsión del coste total que podría suponer la
operación. En este caso, la sociedad compradora correría el riesgo
de que el precio de las acciones subiera hasta el punto de
quedarse sin fondos para terminar de realizar la operación y
adquirir el paquete de valores acordado en un principio.
Sin las OPA, las
empresas que desean expandirse o fusionarse con otras sociedades
se arriesgarían a realizar una compra parcial, sesgada por el
propio devenir del mercado, derrochando un esfuerzo económico en
vano.