31 de Agosto de 2010
Otra semana con decepciones
Si bien el viernes las principales bolsas del mundo tuvieron un gran
día, la novedad de la semana fue que marcaron nuevos mínimos en meses y que la
mayoría de los índices registró la tercera caída semanal consecutiva. El
promedio de los datos económicos en EE.UU. sigue mostrando una desaceleración en
el crecimiento y un alejamiento del sendero de la recuperación, lo que mantiene
encendidas las alarmas.
En el Forex, la mayoría de los cruces finalizó la semana sin grandes
cambios, ya que el terreno recorrido los primeros días, luego fue contrarestado
en las jornadas del jueves y viernes. Un ejemplo fue el caso del yen y el dólar
(USDJPY), que tras marcar mínimos en 15 años luego recuperó
terreno (sobre todo el viernes) y finalizó apenas por debajo de los niveles con
lo que había empezado la semana.
El momento positivo que le siguió a la presentación de resultados corporativos
mejores a los esperados ya ha pasado. Dicho impulsó no fue suficiente para que
índices como el Dow Jones y el S&P500 superen los máximos del mes de mayo.
Tras lo cual se inició un proceso bajista, que se aceleró a mediados de
agosto, empujado por la débil situación de EE.UU. reflejada en los principales
indicadores económicos. Los anuncios de fusiones y adquisiciones
que se están dando a conocer, no son combustible suficiente para un rally
alcista en los mercados.
Las herramientas con que cuentan los gobiernos para actuar en caso de que
las tasas de crecimiento se tornen negativas, son, por ahora, muy limitadas. De
optar actuar, queda espacio solamente para medidas innovadoras y que acarrean
importantes riesgos y grandes desafíos a largo plazo.
El dólar pausa su ritmo
La recuperación del ánimo de los mercados hacia el final
de la semanal, le quitó las ganancias que estaba acumulando el dólar frente a
sus principales competidores. La moneda americana terminó sin grandes cambios en
el mercado, pero ratificando la tendencia negativa frente al yen
y el franco suizo.
La economía americana sigue dando señales preocupantes. Si
bien los pedidos de subsidios de desempleo no dieron otra desagradable sorpresa,
esta vez la misma vino por el sector inmobiliario, que no levanta cabeza. El
resto de las noticias, si bien estuvo en línea con lo esperado por el mercado,
puso de manifiesto la desaceleración. En definitiva, el sentimiento es que
la crisis del 2008 aún no terminó en EE.UU. y los niveles de
crecimiento actuales, pese a ser positivos, son casi recesivos considerando el
potencial y la gran caída del 2008.
El aluvión de datos negativos obligó a la FED a anunciar
que mantendrá constante su portafolio y el viernes, Bernanke, afirmó que están
listos para más compras de títulos del Tesoro de ser necesario; lo cual según
él, ayudaría a la economía a través de los mercados financieros. Esto parece
poco probable, ya que las tasas de los títulos y de las hipotecas se encuentran
por el piso, y más dinero no va a generar efectos en dicho sentido. Lo que
necesita la economía es un mejoramiento del mercado de créditos que active la
producción (sobre todo en las pequeñas y medianas empresas); lo cual mejorará el
empleo y las expectativas, produciéndose un círculo virtuoso, que llegaría a
diversos sectores, como el inmobiliario. Aunque, de darse esto, el regreso de
muchas variables (como ser el precio de las viviendas) al nivel pre-crisis,
podría demorar varios años.
¿Cuál es la situación actual de la FED? En pocas palabras,
ya tiró todas las cartas que marca el manual sobre la mesa. Desde el punto de
vista de las medidas tradicionales, ya no puede hacer mucho más. Lo único que le
queda es tomar medidas nunca antes aplicadas y que generarían grandes debates,
las cuales podrían ir desde comprar otro tipo de activos financieros, hasta
prestar directamente al sector privado (vía subsidios en tasas de interés o
mediante programas especiales coordinados con el Tesoro o facilitando el crédito
a empresas). Esto último fue aplicado en mucho países de Latinoamérica en el
pasado y su eficiencia no ha sido de la mejor, ya que se han dado en contextos
de gobiernos inestables, con alta inflación y elevados niveles de corrupción.
Pese a tal vez éxitos iniciales, el resultado final fue más inflación y los
programas terminaron generando problemas y un deterioro de las cuentas de los
respectivos bancos centrales. En EE.UU. es de suponer que podrían funcionar
teniendo en cuenta que el desarrollo institucional es superior al de
Latinoamérica del siglo XX pero sería una medida muy polémica, que centraría
precedentes no deseables. Otro de las posibles medidas a aplicar son más
estímulos fiscales (más gasto o menos impuestos) pero están seriamente limitados
por el alto déficit. Es por ello, que es poco lo que pueden hacer los gobiernos.
En Europa la situación es similar, salvando la diferencia
de que el Banco Central Europeo es una institución menos flexible que la FED y
la aplicación de medidas fuera de lo común, podrían demandar mucho tiempo o no
llegar a aprobarse. El poder de acciones de los gobiernos europeos también está
limitado por la situación fiscal y a su vez en al actualidad están abocados a
recortar el gasto y subir los impuestos (lo contrario a estimular la economía).
Una frase de Ben Bernanke sintetiza parte de lo anterior:
“Los banqueros centrales solos no pueden resolver los problemas económicos del
mundo”.
AUD, NZD y CHF las mejores
Las divisas de mejor desempeño fueron el Aussie, el Kiwi
y el Franco Suizo. Las dos ligadas a commodities si bien lograron cerrar en
positivo la semana, las ganancias fueron limitadas y no permiten hablar de bases
claras para futuras subas. Su rendimiento sigue atado al humor de los inversores
y a los vaivenes de las bolsas.
Lo del Franco Suizo ya es costumbre. La suba más importante en
términos de resultados se dio frente al dólar, la libra y el loonie (CAD),
aunque el hecho más destacable fue que marcó nuevos máximos históricos contra al
euro, producto de la aversión al riesgo y del refugio que ofrece el franco a los
inversores.
Los problemas en Europa siguen existiendo y el termómetro
del mercado que expresa el sentimiento de los mercados financieros es el spread
entre los títulos de los PIIGS, y los países más seguros, como Alemania o EE.UU.
Este diferencial de rendimientos se amplió nuevamente y sobre todo el de Irlanda
y Grecia. Mientras tanto, el precio de los bonos alemanes alcanzó récords
históricos en determinados tramos de la curva. Hay una mayor demanda de
seguridad; reflejo de las malas perspectivas y los temores de los inversores,
que optan por bonos de bajísimo rendimiento en lugar de activos más riesgosos (y
con mayor potencial) como las acciones. Pese a esto, el gobierno de Portugal
pudo colocar deuda, aunque tuvo que pagar un poco más que semanas atrás.
Los datos de la pasada semana ayudaron al euro
también, ya que las revisiones de crecimiento estuvieron en línea con lo
esperado y se publicaron reportes, mostrando que la economía de Alemania
se mantiene con fuerza. En el otro extremo, estuvo la rebaja de la nota a
Irlanda por parte de Standard & Poor’s. El desafío europeo en estos tiempos pasa
porque la mala situación en EE.UU. no la afecte y que los ajustes fiscales no
contraigan la actividad.
La moneda de peor desempeño fue el dólar
canadiense, que resultó afectado por la caída en el precio del petróleo
y su mayor sensibilidad a los datos de EE.UU. A su vez, el mercado pudo haber
subido las posibilidades de que el Banco de Canadá pause el ciclo alcista de
tasas de interés. Por el momento, la economía canadiense se sigue mostrando
sólida. Recordemos que allí no fue necesario ningún rescate bancario y que los
precios de las viviendas (según varios índices), en promedio, ya se ubican en
los mismos niveles que tenían ante de la crisis.
El baile de palabras por el yen
El precio del yen sigue siendo motivo de varios comentarios y pese a la
caída del viernes, sigue con momento a favor frente a las principales divisas.
Se habla de intervenciones en el mercado para debilitarlo pero se duda de su
efectividad y forma de aplicación. Las intervenciones verbales siguen siendo un
fracaso y ni siquiera las reuniones de emergencia están surgiendo efecto.
Las autoridades estarían preparando más estímulos, tanto fiscales como
monetarios para levantar la economía nipona. Estímulo monetario no es yen débil
o una intervención del Banco de Japón vendiendo yenes, sino más inyección
monetaria por parte de banco. Hay cada vez más presiones políticas para una
mayor acción de la autoridad monetaria para luchar contra la deflación y se
podrían anunciar medidas en los próximos días, aunque para que tengan efectos
importantes, las mismas tienen que ser de una magnitud considerable.
El yen subió a máximos en 15 años frente al dólar, lo cual invita a muchos a
decir que son niveles excesivamente altos y que debería cambiar la tendencia.
Sin embargo, la directriz favorable a la moneda asiática aún se mantiene y si
tomamos las tasas de inflación de EE.UU. y de Japón en estos últimos 15 años,
veremos que fue más alta en EE.UU. Esto indica que el precio actual del
yen en términos reales, es inferior al que tenía en 1995.