Tras meses de una resistencia numantina en niveles máximos, el precio del oro ha perforado el soporte psicológico de los 4.900 dólares por onza, marcando un mínimo no visto desde las primeras semanas de febrero.
Esta corrección, aunque esperada por los analistas más cautos, representa un cambio de tendencia significativo en un activo que parecía no tener techo apenas hace quince días.
Las causas del retroceso: El despertar del dólar
La caída por debajo de la barrera de los 4.900 no responde a un único factor, sino a una «tormenta perfecta» de condiciones macroeconómicas que han restado brillo al metal amarillo:
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Fortaleza del Dólar (DXY): El índice del dólar ha experimentado un repunte tras los últimos datos de empleo en Estados Unidos, que sugieren una economía más resiliente de lo previsto. Al ser el oro un activo denominado en dólares, su encarecimiento para inversores con otras divisas suele presionar el precio a la baja.
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Señales de la Reserva Federal: Los rumores sobre el mantenimiento de tipos de interés elevados por un periodo más prolongado han enfriado las expectativas de los inversores. El oro, al no generar dividendos ni intereses, pierde atractivo frente a los bonos del Tesoro cuando los rendimientos de estos últimos suben.
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Toma de beneficios: Tras rozar máximos históricos en semanas previas, los grandes fondos de inversión han iniciado una liquidación parcial de posiciones para asegurar ganancias, acelerando la caída técnica una vez roto el soporte de los 4.950.
Un respiro tras la euforia de febrero
A lo largo de febrero de 2026, el oro experimentó una escalada meteórica impulsada por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad en los mercados emergentes. Durante ese periodo, el metal se consolidó por encima de los 5.000 dólares, alimentando la narrativa de un «superciclo» alcista.
Sin embargo, el cierre de hoy sitúa la cotización en una zona de recalculación. Para los analistas técnicos, el hecho de que el precio haya caído por debajo de los 4.900 abre la puerta a buscar niveles de soporte inferiores, situados en torno a los 4.820 dólares.
Nota del mercado: «La ruptura de los 4.900 es más simbólica que estructural, pero indica que el miedo a la inflación ya no es el único motor del mercado», comentan expertos de las principales firmas de corretaje.
¿Es este un buen momento para comprar?
Para el inversor minorista, la caída actual plantea el eterno dilema. Por un lado, la pérdida de impulso sugiere que la corrección podría profundizarse en los próximos días. Por otro, los fundamentos que sostienen el valor del oro a largo plazo —como la deuda global y la diversificación de reservas de los bancos centrales— permanecen intactos.
Históricamente, el oro suele encontrar compradores institucionales agresivos cuando se producen caídas superiores al 5% desde máximos, una cifra que estamos empezando a rozar en esta jornada de marzo.
Perspectivas para el cierre del trimestre
A medida que nos acercamos al final del primer trimestre de 2026, la mirada está puesta en la próxima reunión de política monetaria. Si la retórica de los bancos centrales se suaviza, el oro podría recuperar rápidamente el terreno perdido. De lo contrario, los 4.900 dólares podrían pasar de ser un suelo sólido a convertirse en un techo difícil de superar.

