¿Cuáles son las claves de la bolsa hoy? ¿Qué podemos esperar de los mercados esta semana? Consulta en nuestra agenda económica cuáles son las claves más importantes del día y de la semana.
Vídeo: ¿Qué podemos esperar de la bolsa?
Claves económicas de la semana
La semana pasada ningún banco central asustó al mercado, pero sí la extensión de los ataques a plantas de producción de gas y petróleo.
Mantuvieron tipos 8 de los 10 bancos centrales que se reunieron. Los 2 que sí movieron (Australia subió y Brasil bajó) lo hicieron respondiendo a las singularidades de sus respectivas economías, por lo que no influyeron. Los 8 restantes trasladaron mensajes tan prudentes para no asustar, como indefinidos para no comprometerse con una evaluación de las consecuencias de la guerra en Irán. Pero, al menos, no pusieron las cosas más difíciles. El BCE revisó al alza sus estimaciones de inflación para 2026 (+2,6% vs +1,9%) y a la baja las de crecimiento (+0,9% vs +1,2%). Podríamos decir que son más bien “ajustes finos” y no un cambio de escenario. Y, sorprendentemente, la Fed revisó al alza sus estimaciones de crecimiento (PIB 2026/27/28: +2,4% vs +2,3%; +2,3% vs +2,0%; +2,1% vs +1,9%), en un contexto de inflación esperada tan sólo algo peor (PCE 2026/27/28: +2,7% vs +2,4%; +2,2% vs +2,1%; +2,0% vs +2,0%). Fue un desenlace bueno comparado con lo que la lógica invitaba a esperar.
Israel atacó y dañó el yacimiento de gas natural South Pars, compartido por Irán y Qatar, que es el más grande del mundo (17% del total), así que el petróleo Brent llegó casi hasta 120$/bp, pero después aflojó hasta ca.110$/bp (+1,2%) cuando, presionado por Estados Unidos, Israel se comprometía a no atacar más las infraestructuras energéticas. Pero el daño ya estaba hecho, así que las bolsas retrocedieron entre miércoles y viernes, tras haber rebotado lunes y martes.
Esta semana el mercado arranca con el mercado semiroto por la intensificación de la guerra en Irán.
Por eso arrancamos esta semana con fuertes caídas en bolsas asiáticas (Japón y China -3,5%; Corea -6,5%…) y elevación de las TIR de los bonos, ca.+15/20 p.b. como tónica general. La escalada de la guerra en Irán en las últimas horas es responsable de ello, con represalias y contra-represalias en una guerra completamente abierta que sólo terminará con la neutralización militar absoluta de Irán. La parte menos mala es que el USD se aprecia algo muy razonable, sin transmitir sensación de pánico (1,153/€) y el yen se ha depreciado hasta casi 160/$, pero sin atravesar esa frontera. Y el petróleo Brent sube hasta 113$, pero eso no es gran cosa teniendo en cuenta las circunstancias. Cuando empezó la invasión de Ucrania en Feb.2022 llegó a 130$.
Irán perderá, pero, mientras pierde y se demuestra que el petróleo podrá volver a ser transportado por el Estrecho de Ormuz con relativa fluidez aunque con tensiones y más caro (¿90$ una vez terminada la guerra?), esta fase intermedia de plena guerra pondrá los precios de los activos (bolsas y bonos) francamente atractivos, en “modo oportunidad”.
Entramos en la cuarta semana de la guerra y el mercado ya demanda con cierta ansiedad un punto de situación claro con respecto a los objetivos alcanzados (¿neutralización absoluta de las capacidades militares de Irán?), así como alguna orientación sobre la probable evolución de los acontecimientos, particularmente con respecto al petróleo. Sin eso es improbable que el tono mejore.
Trump necesita llegar a las elecciones de medio mandato de Nov. con este asunto resuelto; es decir, con el petróleo pagable, con la inflación moderándose después de repuntar tal vez hasta ca.+5% y con las bolsas rebotando. Por eso el final legará rápidamente, aynque menos rápidamente de lo que parecía. Mientras tanto, ponerse nervioso es una mala idea porque la recuperación posterior del mercado será rápida y podemos perdérnosla.
Sólo una hipotética acción anfibia de desembarco con operaciones en tierra (¿Isla de Kharg o Jark?) elevaría el riesgo sustancialmente y eso podría forzarnos a replantearnos nuestra estrategia. Porque, parafraseando a Keynes: “Si las circunstancias cambiasen, nuestra opinión también podría cambiar.” Pero eso es improbable. El control con medios navales del petróleo en su salida por el Golfo de Omán es la estrategia más inteligente para asfixiar financieramente al régimen sin asumir riesgos militares elevados. Y también la más probable.
Seguimos inclinándonos por un desenlace relativamente rápido (1 ó 2 semanas más, de la acción militar dura) y no más destructivo para el petróleo.
Por el Departamento de Análisis Bankinter
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