Netflix (NFX:QQ) presentó sus resultados del primer trimestre del 2026 y aunque batió las expectativas del consenso de analistas, sufrió una caída de más del 8%. El motivo: las previsiones no gustaron. Pero ¿tan malas fueron?
Netflix consiguió anotarse un crecimiento de los ingresos del 16,2% interanual en el primer trimestre del 2026, mejor de lo que había estimado la propia compañía gracias a un mejor desempeño de los ingresos por los planes de suscripción. Además, el margen operativo se expandió desde el 31,7% hasta el 32,3%.
A priori, los números son buenos, pero la compañía ha dado unas previsiones para el segundo trimestre del año que se han quedado por debajo de lo esperado. Los ingresos estimados se ubican en los 12,57 mil millones de euros, frente a los 12,64 mil millones de euros esperados por el mercado. Además, también el beneficio por acción se ha proyectado por debajo de lo esperado.
Pero cuidado, porque esto no significa que la compañía vaya a empezar a experimentar contínuas caídas del crecimiento. Netflix continúa avanzando en una sólida estrategia en la que se está explotando sus series más relevantes.
Esto es algo que crea fidelidad y aumenta el uso de la plataforma, lo que también tiene una repercusión positiva en los ingresos publicitarios. Además, pensamos que la apuesta de Netflix por los eventos deportivos en vivo pueden robar cuota de mercado a otros operadores y tener un impacto muy positivo en el medio y largo plazo.
Esto genera aún mayor interacción con los usuarios y hace que tengan que estar atentos a una hora fija si no quieren perderse el directo. Esto también puede aumentar el tiempo de visualización en otro tipo de contenido una vez se acaba el evento.
También tenemos que señalar la salida del consejo en el próximo mes de junio de Reed Hastings, cofundador y presidente de la compañía. En ese sentido, supone un golpe duro, pero seguirá manteniendo las acciones de la empresa. Por ello, no debería de haber demasiada variación entre los intereses de la directiva y los accionistas.
Análisis técnico de Netflix
El gráfico diario de Netflix muestra un sesgo claramente alcista, respaldado por un cambio estructural sólido tras la fase bajista previa. El precio ha dejado un suelo definido en la zona de 75–80 y desde ahí ha construido una secuencia ordenada de mínimos y máximos crecientes, señal clásica de tendencia alcista.
Además, la cotización ha recuperado tanto la media móvil de corto plazo como la de 28 periodos, utilizando esta última como soporte dinámico en el último impulso, lo que refuerza la continuidad del movimiento. La ruptura de la zona de 100–102, antigua resistencia, confirma un cambio de polaridad que ahora actúa como soporte clave para el precio.
Por otro lado, el ADX en niveles elevados (por encima de 40) confirma que la tendencia tiene fuerza y direccionalidad, lo que favorece la continuidad al alza. En este contexto, lo más probable es que cualquier retroceso sea correctivo y no un cambio de tendencia, ofreciendo oportunidades de continuación mientras se respeten soportes.
El siguiente objetivo técnico se sitúa en la zona de 110–112, y una eventual ruptura abriría el camino hacia niveles superiores cercanos a 126. Mientras el precio se mantenga por encima del rango 97–100, el escenario base sigue siendo alcista con alta probabilidad de extensión del movimiento.
Análisis realizado por los analistas de XTB
