En las últimas sesiones bursátiles parece que Bitcoin (BIT) ha ido perdiendo fuerza, mientras que el oro ha rebotado al alza tras las caídas acumuladas en días anteriores.
En las últimas semanas, la relación entre ambos activos ha mostrado una correlación negativa muy marcada: cuando uno subía, el otro retrocedía. Desde el inicio de la guerra, el Bitcoin tomó ventaja mientras que el oro se desplomaba, pero esta narrativa se ha ido desvaneciendo y el metal precioso ha recuperado terreno.
Para ilustrar la pérdida de impulso del criptoactivo, basta con observar que cuatro de las últimas cinco sesiones han sido en rojo, y hoy bitcoin cae un 1,6%.
Los factores que están lastrando el precio de bitcoin
La demanda de bitcoin ha comenzado a debilitarse con fuerza en las últimas sesiones, coincidiendo con un repunte en las expectativas de subida de tipos de interés en Estados Unidos. Al igual que el oro, bitcoin se ve afectado por varios elementos macroeconómicos, entre ellos la fortaleza del dólar y los tipos de interés.
En el caso de los tipos de interés, el repunte del precio del petróleo ha elevado las expectativas de inflación. Esto se refleja en la subida de los rendimientos de los bonos de corto plazo. El bono estadounidense a un año, por ejemplo, ha pasado del 3,48% al 3,72%. Este movimiento ha estrechado el diferencial entre los tipos de la Fed y la rentabilidad de los bonos, lo que indica que el mercado descuenta que los tipos se mantendrán elevados. Si la inflación repunta, estos rendimientos seguirán subiendo.
Este entorno ha reactivado la presión vendedora sobre los activos de riesgo sin rendimiento, como bitcoin, especialmente en un contexto donde los inversores buscan refugio en instrumentos con rentabilidad ajustada a la inflación.
Cuando los rendimientos de los bonos suben en la mayoría de los plazos, el coste de oportunidad de mantener bitcoin aumenta, ya que existen alternativas más seguras que generan flujos de caja.
Bitcoin, en un momento técnico delicado
A nivel técnico y fundamental, bitcoin atraviesa un momento complicado. La mayor amenaza externa para la criptodivisa es el precio del Brent y su impacto en la economía global, ya que actúa como detonante de inflación y cambios en la política monetaria.
En el plano técnico, el precio de bitcoin muestra una tendencia bajista clara. Acumula cinco velas mensuales consecutivas en rojo y, si cerrara así este mes, sería una de las rachas más negativas de su historia. En el corto plazo, cotiza por debajo de sus medias móviles de 50, 100 y 200 sesiones, lo que refleja debilidad.
Actualmente, lucha por mantener el nivel de los 66.000 dólares. Si logra romper con volumen la media de 50 sesiones en torno a los 68.000 dólares, podría retomar la tendencia alcista. Si no lo consigue, perdería el soporte de 66.000 y podría caer hacia los 63.000 dólares, donde se encuentra un soporte relevante.
El mal desempeño de bitcoin ha contagiado al resto del mercado cripto, que también se anotan caídas:
- Solana -3,6%
- Cardano -3,3%
- XRP -2,6%
- Bitcoin -1,6%
- Ethereum -1,43%
Bitcoin como termómetro del riesgo global
Bitcoin se ha convertido en uno de los indicadores más sensibles para medir el apetito por el riesgo en los mercados financieros. Su comportamiento suele anticipar cambios en el sentimiento inversor, reaccionando con fuerza tanto a episodios de euforia como a periodos de aversión al riesgo.
Cuando la liquidez es abundante, los tipos reales caen y los inversores buscan activos con mayor potencial de rentabilidad, Bitcoin tiende a liderar las subidas. Por el contrario, cuando los tipos reales repuntan, la liquidez se contrae o aumenta la incertidumbre geopolítica, Bitcoin suele ser uno de los primeros activos en corregir.
Su falta de rendimiento intrínseco lo hace especialmente vulnerable cuando el coste de oportunidad aumenta, lo que explica por qué sus movimientos suelen amplificarse frente a otros activos de riesgo.
Además, la creciente presencia de inversores institucionales y de vehículos como los ETF ha reforzado su papel como activo “sentimental”: los flujos de entrada o salida reflejan casi en tiempo real el nivel de confianza del mercado.
En este sentido, Bitcoin funciona como un auténtico termómetro del riesgo: sube cuando el mercado abraza el crecimiento y la liquidez, y cae cuando domina la cautela.
Perspectivas: presión a corto plazo, incógnitas a medio plazo
A corto plazo, la combinación de tipos al alza, salidas de ETF y menor liquidez sugiere que Bitcoin podría seguir enfrentando presión vendedora. Sin embargo, algunos analistas mantienen que la narrativa de largo plazo sigue intacta, especialmente si la política monetaria global vuelve a girar hacia un entorno más acomodaticio.
Por ahora, el mercado parece centrado en un único factor, el coste de oportunidad. Y mientras los tipos reales sigan subiendo, Bitcoin tendrá difícil recuperar el impulso perdido.
Análisis realizado por los analistas de XTB


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