Apenas iniciada la sesión del jueves, la ministra de finanzas de Japón, la Sra. Katayama, advirtió que habría intervenciones en el tipo de cambio del yen. Las advertencias se convirtieron en realidad, según algunos portales de noticias, aunque la intervención no tuvo una confirmación por parte del gobierno.
Al respecto, quedan algunos elementos de análisis. El primero es el tiempo que el gobierno se ha tomado para intervenir, si es que efectivamente lo hizo (normalmente juega al misterio, y el jueves no fue la excepción). Viendo la caída del Yen, que para algunos es la segunda moneda del mundo en importancia, llama la atención que la intervención llegue cuando la moneda toca un mínimo de casi dos años.
¿Recién ahora el gobierno descubre que su propia moneda, que supo ser un refugio ultra seguro ante las crisis globales y que ahora luce vapuleada como la moneda devaluada por la inflación de un país del tercer mundo, es víctima de la especulación del carry trade?
¿Acaso el gobierno actuó de esta forma para limitar las ganancias de quienes especulaban que, al quebrar un mínimo importante, el yen se desplomaría más aun?
¿Cuál es el sentido de dejar caer una moneda líder en manos de grupos especuladores, con las experiencias pasadas, que terminaron provocando un temblor financiero en todos el mundo, puntualmente en junio y julio de 2024?
¿La prometida ayuda del gobierno de Estados Unidos tuvo lugar finalmente, o fue solo un discurso que buscó calmar a los mercados?
Conociendo el impacto que tiene el aumento del petróleo sobre el Yen ¡no era más preciso tomar medidas con anterioridad, y no dejar que una moneda de la historia del Yen caiga de la forma en que lo hizo?
La intervención sobre el Yen impactó de inmediato en el Euro, que creció hasta 1.1740, unos 90 puntos por encima de su mínimo semanal, a la Libra esterlina, que superó por lejos 1.3600, y al Franco suizo, que retomó su camino alcista de corto plazo. A la vez, la onza de oro, que se mueve ahora punto a punto con el Yen, también recuperó parte de sus pérdidas, aunque sin convencer y sin abandonar su camino bajista de estos días. La intervención sobre la moneda habría ocupado unos 34 mil millones de dólares.
La publicación de la inflación de Tokio, conocida este viernes a primera hora, calmó al mercado, y le quitó apoyo al Yen. Sin embargo, este movimiento, impulsado de manera tardía por el gobierno japonés, parece haber llegado para consolidarse en las próximas sesiones. Todo esto, sin perjuicio del comportamiento del petróleo, que el jueves colaboró con el yen con una baja de más de 8 dólares en pocas horas.
Las decisiones de política monetaria del Banco Central Europeo y el Bank of England no dejaron mucho para el análisis. Ambas entidades dejaron sin cambios la tasa de interés, en el 2.15 y 3.75% respectivamente. Solo varió la votación del Comité del BoE, que en forma unánime votó por dejar la tasa en el nivel actual.
Respecto al conflicto en Medio Oriente, no se han conocido novedades. El Petróleo rozó los 115 dólares en los futuros del WTI para caer rápidamente, aunque sin poner en peligro la cota de 100 dólares. Y mientras esto no suceda, habrá que mirar hacia arriba a la hora de hablar de la materia prima más importante.
Con la mitad del mundo en un día festivo por el Día Internacional del Trabajo, la actividad se verá acotada este viernes. El ISM de manufacturas no tendrá gran impacto, y probablemente los activos principales naveguen aguas tranquilas.
Para quienes trabajan, un feliz día. Para quienes lo buscan, que pronto lo tengan. Y para quienes creen que el trabajo es para los otros, tal como en las redes sociales muchos intentan inyectar a los más jóvenes, sepan esos jóvenes que el trabajo es dignidad, es independencia económica y libertad de acción y de pensamiento. Tres valores que jamás deben negociarse.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, y un muy buen y reparador fin de semana, nos reencontramos el próximo lunes. Hasta entonces.
Adrián Aquaro

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