En ambos valores nos centramos en el último año y medio porque, si vemos sus series históricas, pasan dos cosas: una, que dan muy mala impresión por lo bajas que están con un mercado en techo; y la segunda, que perjudicaríamos sin querer a quienes las tengan en cartera desde años atrás.
Nestlé está cotizando en este lapso temporal comentado entre los 70 y los 85 francos suizos, pero con buena pinta de volver a la resistencia del rango si acaba rompiendo la formación triangular que dibuja. Al menos ya superó la EMA 200 y hace mínimos ascendentes, aunque los máximos siguen siendo, por el momento, decrecientes. Creemos que es un valor que habría que pensarse para el medio y largo plazo.
Nestlé ha sufrido una fuerte caída en bolsa debido a una combinación de estancamiento en sus ventas, el auge de las marcas blancas por la inflación, una crisis de reputación por la retirada de productos defectuosos y una profunda reestructuración interna que mermó la confianza de los inversores.
Las acciones de la multinacional suiza llegaron a cotizar cerca de sus niveles más bajos en ocho años, acumulando un desplome próximo al 38% desde sus máximos de 2022. Ahora, dirigida por Isla, ex-CEO de Inditex, que la dejó en una cumbre histórica, las cosas van a cambiar dada la sapiencia y experiencia que tiene como gestor.
Stellantis no abandona la zona de mínimos. Si la automoción está mal, Stellantis lo está aún más. Su último mínimo ya marca que los siguientes serían los de 2020. Así que tiene que superar la última directriz bajista acelerada. Lo más positivo que podemos decir para los próximos meses es que, si supera la directriz bajista acelerada comentada, haga una pauta de pullback hasta los 7,3 euros. Todo lo demás es feo y malo.
Los motivos principales del desplome de las acciones de Stellantis son los siguientes:
- El millonario impacto del giro en los coches eléctricos
Cargos extraordinarios masivos: La compañía anunció un impacto financiero negativo y gastos excepcionales de 22.200 millones de euros.
Frenazo a la electrificación: El mercado castigó con pánico el reconocimiento de que su estrategia inicial de vehículos eléctricos fue demasiado ambiciosa, obligándola a dar un paso atrás debido a los elevados costes de producción y a las bajas ventas globales de esta tecnología. [1, 2, 3]
- Primeras pérdidas anuales históricas
Cierre en números rojos: Stellantis cerró el ejercicio fiscal de 2025 con una pérdida neta de 22.330 millones de euros, una cifra catastrófica comparada con los beneficios de años anteriores.
Caída de ventas generalizada: El grupo ha sufrido un retroceso en las matriculaciones y entregas de vehículos en casi todas las regiones del mundo donde opera.
- Suspensión total del dividendo
Adiós a la retribución: Para proteger el balance y mitigar las pérdidas, la cúpula directiva tomó la dolorosa decisión de cancelar el reparto de dividendos a los accionistas para 2026.
Fuga de inversores: Al perder el atractivo del dividendo, los grandes fondos orientados a rentas recurrentes vendieron masivamente sus posiciones, acelerando el hundimiento de la cotización.
- Caída de márgenes y debilidad de caja
Aviso de los analistas: Firmas de inversión de referencia, como Goldman Sachs, alertaron al mercado sobre márgenes operativos mucho más débiles de lo estimado y un fuerte riesgo a la baja en la generación de beneficios.
Crisis de flujo de caja: En sus sucesivos reportes financieros de 2026, la empresa ha seguido mostrando una débil conversión de beneficios en caja líquida (Free Cash Flow), lo que demuestra dificultades operativas reales en el día a día del negocio automotriz. [1, 2, 3]
- Demandas y alertas de seguridad
Problemas con Jeep y motores PureTech: A la debilidad del negocio se han sumado crisis reputacionales adicionales, como llamadas a revisión por problemas de seguridad en sus modelos Jeep y demandas colectivas en marcha por parte de inversores que se sienten perjudicados por la falta de transparencia de la empresa sobre sus cuentas.
Autor: Bolsacanaria
