Repsol (REP:MC) ha sufrido un revés relevante en su estrategia de aprovisionamiento de gas natural licuado (GNL) después de que un tribunal de la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional haya dado la razón a Venture Global en la disputa por el contrato de suministro a largo plazo del proyecto Calcasieu Pass, desestimando íntegramente las reclamaciones de la compañía española y condenándola además al pago de costes.
La noticia ha impactado en la cotización de la compañía, que en la jornada de hoy se posiciona en la zona baja del Ibex35 con una caída cercana al 3%.
Venture Global se impone a Repsol
En concreto, el litigio entre ambas compañías giraba en torno al contrato de compraventa firmado en 2018, por el que Repsol había acordado comprar a Venture Global alrededor de 1 millón de toneladas anuales de GNL durante 20 años procedentes de la planta de Calcasieu Pass, en Luisiana.
Repsol alegaba incumplimiento por la falta de entregas en la fase inicial, al entender que el proveedor priorizó la venta de cargamentos al mercado spot a precios elevados durante la crisis energética, en lugar de suministrar a los clientes con contratos de largo plazo.
El panel arbitral ha concluido que la filial Venture Global Calcasieu Pass actuó como un “Operador Razonable y Prudente” cuando declaró el inicio de operaciones comerciales en abril de 2025, punto a partir del cual empezaban a desplegar plenamente sus obligaciones contractuales, rechazando todas las reclamaciones de Repsol y otorgando honorarios a la estadounidense.
La decisión llega en un momento en el que Venture Global encara múltiples arbitrajes similares con grandes compradores europeos y asiáticos, después de haber vendido cargamentos al spot mientras mantenía la planta en periodo de “commissioning”, lo que demoró la activación efectiva de los contratos de largo plazo.
Con el fallo favorable frente a Repsol, la gasista estadounidense suma ya dos victorias de tres casos resueltos (Shell y ahora la española), frente a una derrota sonada ante BP, que reclama más de 1.000 millones de dólares en daños, evidenciando la disparidad de resultados en procedimientos que giran sobre hechos parecidos.
Para Venture Global, el laudo elimina un riesgo legal importante y refuerza su relato de que ha cumplido “sin excepción” los términos de sus contratos, al tiempo que sigue defendiendo su postura en los arbitrajes aún abiertos con otros compradores como Orlen, Galp, Edison o Sinopec.
Implicaciones para Repsol
En términos económicos directos, el impacto del laudo para Repsol se concentra en los costes legales y en la pérdida de una potencial compensación por los cargamentos no recibidos, así como en la factura de los honorarios concedidos a Venture Global. No se han detallado cifras en los comunicados públicos, pero la magnitud del contrato y la ventana de precios elevados del GNL sugiere una oportunidad perdida relevante.
Desde el punto de vista de suministro, el revés se produce en un contexto en el que Europa se ha comprometido a contratar hasta 750.000 millones de dólares en energía estadounidense, incluido GNL, hasta 2028, lo que convierte la diversificación de proveedores y la gestión contractual en un eje estratégico para compañías como Repsol.
La derrota judicial puede obligar a la energética a reforzar sus coberturas de aprovisionamiento en otros orígenes y a revisar el diseño contractual de futuros acuerdos de GNL, especialmente en lo relativo a periodos de puesta en marcha, cláusulas de “commissioning” y definición de cuándo se consideran activas las obligaciones firmes de entrega.
Señal para el mercado del GNL
El caso Repsol–Venture Global se ha convertido en un nuevo referente en la jurisprudencia privada del GNL al validar, en este contrato concreto, la interpretación de que el operador puede destinar cargamentos al mercado spot mientras la planta no ha alcanzado formalmente el estatus comercial, incluso si físicamente ya exporta GNL.
Este tipo de laudos envía una señal a compradores y vendedores: para los offtakers europeos, subraya el riesgo de depender en exceso de plantas en fase de arranque, mientras que para los promotores estadounidenses refuerza el margen de maniobra operativo durante la puesta en marcha, siempre que los contratos recojan estas facultades de manera explícita.
De cara a la negociación de nuevos contratos, es previsible que aumente el énfasis en la definición precisa de fecha de operación comercial, niveles de rendimiento mínimos y mecanismos de compensación si la planta opera a plena capacidad física pero sigue jurídicamente en “commissioning”.
Las acciones de Repsol acusan el fallo judicial
Para Repsol, este revés judicial no altera de raíz su perfil como gran actor integrado en el negocio del gas, pero sí supone un toque de atención sobre el riesgo legal y de contraparte en una cartera de contratos cada vez más global y diversificada.
El episodio refuerza la necesidad de combinar contratos a largo plazo con flexibilidad comercial y acceso a mercados spot y hubs regionales, para amortiguar los efectos de posibles disputas o retrasos en proyectos clave de licuefacción. En el plano sectorial, la victoria de Venture Global frente a Repsol, tras el precedente inverso en el caso de BP, pone de relieve la elevada incertidumbre jurídica que rodea a los megacontratos de GNL y anticipa que la asignación de riesgos entre compradores y desarrolladores será uno de los grandes campos de batalla en la próxima ola de proyectos en Estados Unidos y otras geografías exportadoras.
Las acciones de Repsol caen un 2,7% tras esta noticia, mientras que en lo que llevamos de año la corrección se reduce al 1,2%.
Análisis realizado por los analistas de XTB


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