Las acciones de Intel (INT:QQ), empresa estadounidense especializada en la fabricación de chips, servidores, procesadores y componentes de hardware, se desploman un 12% antes de la apertura del mercado.
Este movimiento contrasta con el fuerte optimismo que venían mostrando inversores y analistas desde comienzos de año, periodo en el que la acción llegó a subir más de un 30%. ¿Qué hay detrás?
Situación actual de Intel
Intel venía recuperándose de una tendencia bajista iniciada a finales de 2023, apoyada en la mejora de expectativas para el sector de semiconductores y en el optimismo sobre la capacidad de la compañía para captar nuevos clientes. Este sentimiento positivo también ha estado influido por el cambio de política industrial en Estados Unidos y la intención de reducir la dependencia de fabricantes extranjeros.
Varios factores han impulsado esta recuperación, pero el principal catalizador han sido las inversiones millonarias anunciadas en los últimos meses. Desde el inicio del mandato de Trump, que ya ha cumplido un año, se han publicado numerosos titulares sobre acuerdos estratégicos con Intel, lo que ha contribuido a que la acción suba más de un 150% desde enero de 2025.
Tras años de pérdida de confianza, Intel vuelve a atraer el interés de inversores institucionales y gobiernos. Entre los acuerdos más relevantes destacan:
- En agosto, el Gobierno de EE. UU. anunció una inversión de 8.900 millones de dólares en acciones para impulsar la manufactura de semiconductores en el país, adquiriendo así un 10% de la compañía.
- Un mes después, NVIDIA reveló una inversión adicional de 5.000 millones de dólares destinada al desarrollo de chips para inteligencia artificial.
¿Por qué caen las acciones d Intel después de los resultados?
Las acciones de Intel cerraron ayer en 54,3 dólares, pero tras la presentación de resultados cotizan en preapertura en 47,2 dólares, lo que supone una caída del 13%. A primera vista podría parecer que los resultados han sido muy negativos, pero la principal razón detrás del desplome fueron las declaraciones posteriores del CEO, que rebajó las estimaciones y alertó sobre varios problemas que afectan a los productores de chips.
En cuanto a las cifras trimestrales, los resultados no fueron especialmente malos. Intel logró superar ligeramente las expectativas en ingresos (13.674 millones frente a los 13.426 millones esperados) y batió con mayor holgura el EBITDA (4.439 millones frente a 3.791 millones estimados).
El problema llegó con el guidance para el primer trimestre de 2026, donde la compañía proyecta ingresos entre 11.700 y 12.700 millones, claramente por debajo del trimestre actual y del primer trimestre del año pasado. Esta rebaja refleja la persistencia de los problemas de abastecimiento de chips, que limitan el crecimiento tanto en ingresos como en márgenes.
En conclusión, la combinación de un tono pesimista por parte del CEO, los problemas estructurales de suministro y la reducción de expectativas para el próximo trimestre han provocado esta fuerte reacción negativa en el mercado.
Valoración actual y posible desempeño
Actualmente, las acciones de Intel cotizan alrededor de los 47 dólares, acumulando una subida del 150% en lo que va de año. A pesar de la caída intradía del 12% y de un outlook más débil, el consenso de analistas se mantiene cauto:
- Un 20% mantiene recomendación positiva.
- Un 70% se mantiene en posición neutral.
- El precio objetivo medio se sitúa en 44,08 dólares, lo que implicaría una caída adicional cercana al 6%.
Esto refleja un sentimiento conservador por parte del mercado, que considera que, tras la fuerte subida del año pasado, el valor podría haber agotado su potencial a corto plazo, a la espera de nuevos contratos o catalizadores que impulsen el precio.
Análisis realizado por los analistas de XTB


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