Robots inteligentes capaces de sustituir tareas humanas, modelos de IA más avanzados que nosotros, bases de datos orbitando en el espacio y coches que se conducen solos. Hace apenas unos años, estas ideas parecían ciencia ficción.
Hoy, gracias a Elon Musk y Tesla, forman parte de una realidad en construcción. Pero hay noticias que plantean preguntas inevitables: ¿cuándo funcionarán estas tecnologías de forma fiable? ¿Cómo se regularán? ¿Y qué implicaciones éticas tienen? En Austin, una de las ciudades donde Tesla prueba su servicio de robotaxis, los resultados recientes han encendido las alarmas.
Los robotaxis de Tesla acumulan 14 accidentes en Austin en solo ocho meses
El programa de robotaxis de Tesla en Austin, uno de los proyectos más ambiciosos de la compañía, ha registrado 14 accidentes en apenas ocho meses, según los informes oficiales.
Los incidentes incluyen daños materiales, lesiones leves e incluso una hospitalización. El caso vuelve a poner el foco en la seguridad de los vehículos sin conductor y en la madurez real del sistema.
Un servicio que arrancó con supervisores humanos
Tesla lanzó su servicio de robotaxis en junio, inicialmente con monitores de seguridad humanos dentro del vehículo. El primer accidente llegó apenas semanas después, en julio, pero el mes más problemático fue diciembre, con cinco accidentes reportados, entre ellos un choque entre un robotaxi detenido y un autobús municipal.
A pesar de estos incidentes, en enero Tesla decidió dar un paso más y comenzó a ofrecer viajes sin conductor, aunque manteniendo supervisores humanos a bordo para intervenir si era necesario. La compañía redactado las descripciones de los incidentes en los informes oficiales, pero la mayoría se clasifican como daños materiales.
Planes de expansión pese a los accidentes
A pesar de los incidentes acumulados, Tesla mantiene su hoja de ruta. La compañía planea expandir el servicio a siete ciudades adicionales antes de mitad de año, reforzando su apuesta por la conducción autónoma total.
Sin embargo, Tesla no ha revelado cuántos robotaxis operan actualmente en Austin, lo que dificulta evaluar la tasa real de incidentes por vehículo, la seguridad por kilómetro recorrido y la madurez del sistema. Austin sigue siendo la única ciudad donde el servicio está activo.
¿Cómo se comportan las acciones de Tesla?
Las acciones de Tesla mantienen una tendencia alcista desde 2023, cuando llegaron a caer hasta los 110 dólares. Desde entonces, el valor se ha más que triplicado, cotizando en torno a los 411 dólares.
Pero en este inicio de 2026, la acciones de Tesla firman un retroceso que se sitúa en torno a un 10%. El mercado está penalizando el aumento de capex de la firma y la competencia china sigue presionando precios y márgenes.
En este sentido, el principal riesgo para Tesla sigue siendo la competencia creciente en la división de automóviles, que continúa siendo el segmento más importante del negocio. Las entregas bajan año tras año, lo que implica menores ingresos y pérdida de cuota de mercado.
Los analistas señalan que los buenos resultados recientes no vienen del negocio de automóviles, sino de robotaxis, robots Optimus y la división energética. Para muchos inversores, Tesla ya no es un fabricante de coches, sino una empresa tecnológica cuyo futuro depende de estas nuevas líneas de negocio.
Competencia china, caída de márgenes y presión regulatoria
El reto de Tesla es considerable: los fabricantes chinos, con costes más bajos y tecnología avanzada, están presionando los precios y obligando a Tesla a reducir márgenes. Además, los aranceles y la retirada de incentivos en mercados clave añaden más incertidumbre.
Los gráficos anuales muestran una tendencia clara:
- los ingresos operativos caen desde 2022,
- los ingresos reales empiezan a bajar un año después,
- los márgenes se comprimen año a año.
Los analistas esperan una recuperación a partir de 2026, siempre que las nuevas divisiones crezcan al ritmo previsto.
Elon Musk ha dejado ver con sus acciones, que el futuro de Tesla no está en los coches, sino en la inteligencia artificial. En este campo se incluye el programa de robotaxis sin supervisión humana en Austin, pero también su robot humanoide, Optimus, que la compañía espera comercializar en los próximos años. El robot ya realiza tareas repetitivas en fábricas y Musk incluso ha sugerido que, a largo plazo, esta tecnología podría superar en número a los humanos.
Este giro estratégico responde a una realidad evidente: el negocio automovilístico pierde fuerza y Tesla necesita nuevas fuentes de crecimiento.
Análisis realizado por los analistas de XTB



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