En un clima de alta tensión para los mercados, la semana que se inicia tendrá a la mayoría de los bancos centrales en el centro de la escena. Naturalmente, la decisión de política monetaria de la Fed es la más importante, y la que suele marcar el camino del resto de las entidades.
Esta reunión marca además la despedida del mandato de Jerome Powell, quien no quedará en la historia como un gran presidente. Su política fue netamente expansiva en los meses de la pandemia de 2020 y los posteriores, generando una inflación galopante que se extendió a todo el mundo. Si bien le tocó lidiar con una situación inédita como fue la pandemia, no tomó medidas a tiempo, y extendió la impresión de 120 mil millones de dólares mensuales hasta que fue nominado por segunda vez, ya bajo la presidencia del Sr. Biden.
En su segundo mandato se dedicó a bajar la inflación que él mismo había creado, llevando la tasa de interés al 5.5%, pero sin reducir el balance de la Fed en forma concluyente. Esto redundó en una tasa muy alta con inflación alta, algo incompatible, con una burbuja en el mercado de acciones que aun se mantiene, máximos históricos en todos los índices cada cierto tiempo con la economía en un crecimiento muy moderado, y un aumento generalizado de los precios en dólares en todo el mundo.
Cuando logró controlar la inflación le tocó luchar contra el presidente Trump en su segundo mandato. El presidente implementó aranceles brutales para todas las importaciones, que luego tuvo que ir moderando ante la presión internacional. Sin embargo, una inflación que se situaba en orden al 3% más dichos aranceles impidieron recortes de tasa más fuertes.
Powell sufrió, en los últimos meses, el embate directo de Trump, quien intentó destituirlo en varias oportunidades (una de ellas, en mayo de 2025, generó un descalabro financiero con máximos históricos del oro y una caída fenomenal de la Bolsa de Nueva York). También lo acusó de corrupción en las obras de refacción de los edificios de la Fed, impulsando una acción penal en su contra, la cual quedó sin efecto pocas semanas atrás. Todo esto sin contar una humillación pública a fines de 2025. Bien a tono con Trump.
El nuevo presidente (que de todas formas aun no está confirmado) se esmera en mostrarse independiente de Trump. De tanto decirlo, nadie le cree. Si Estados Unidos logra salir del embrollo en que ha ingresado en Medio Oriente, del cual no logra despegarse ante la falta de apuro de Irán, es probable que el petróleo regrese a los 70 dólares, y le de margen a Kevin Warsh, que de él se trata, de comenzar a recortar la tasa y hacer feliz a Trump. De otro modo, comenzará su mandato con el pie izquierdo.
Para el miércoles próximo no hay cambios previstos. Powell insistirá con los riesgos inflacionarios, que esta vez son ciertos: el petróleo no cede, el conflicto en Medio Oriente no tiene fecha de finalización ni mucho menos, y los datos de empleo, manufacturas y servicios de marzo quedaron por encima de lo esperado, prometiendo un costo de vida mayor.
Del lado del Banco Central Europeo, las cosas parecen un poco más previsibles y sensatas. Lejos de recortar, la Sra. Lagarde comienza a plantearse un alza de tipos de interés en los próximos encuentros. Actualmente, los mismos se encuentran en el 2.15%. El Euro no encuentra incentivos para crecer por el momento.
Tampoco habrá cambios en el Banco de Inglaterra, que mantendrá la tasa en el 3.75%. No hay chances de recortes y sí, en cambio, de aumento de tipos de interés, si el conflicto en Medio Oriente se alarga. La inflación, igualmente, está muy alta para las aspiraciones del Sr. Bailey. Al igual que el Euro, la Libra esterlina no encuentra el camino del crecimiento, y luce débil ante el Dólar.
Por el lado del Banco de Japón, la tasa quedará en el 0.75%. La inflación interanual quedó por encima de lo esperado en marzo, con un 1.8%, pero el BoJ no es partidario de cambios, acompañando a la vez a la política expansiva del gobierno de la Sra. Takaichi. El Yen se mantiene cerca de 160.00, sin posibilidades de recuperación, más allá de un puñado de puntos.
La apertura del mercado del lunes no dejó muchos sobresaltos. El Dólar se mantiene firme ante las monedas principales, que siguen pendientes de los avatares del petróleo. Los futuros del WTI merodean los 100 dólares, nivel del cual podrían alejarse si, como todo parece indicar, el conflicto en Medio Oriente se agrava o se alarga en el tiempo. La negativa de Trump a enviar a un equipo de negociadores a Pakistán el fin de semana parece apuntar en esa dirección.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el martes.
Adrián Aquaro

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