Indra (IDR:MC) afronta hoy su primera reunión del consejo de administración, un evento clave en el que se quiere seguir avanzando en la absorción de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), pese al enfriamiento de la operación en La Moncloa por los conflictos de interés y el impacto político de la fusión. El órgano no entrará aún en la valoración económica definitiva de Escribano, sino en el “cómo” de la operación: estructura, fases, y diseño de la futura Indra ampliada.
La hipótesis de trabajo sigue siendo una absorción de EM&E mediante una ampliación de capital, es decir, pagando con acciones y sin salida de caja relevante para Indra. El análisis también abarca cómo quedaría repartido el poder en el consejo tras la operación, manteniendo a la SEPI como primer accionista con mayor presencia en el órgano pese al peso creciente del grupo Escribano. A pesar de la expectativa, las acciones de Indra se posicionan hoy en la zona bajista del Ibex35. ¿Qué se espera de esta reunión?
Indra avanza en la absorción de EM&M
El escenario principal de esta reunión es una ampliación de capital de Indra a cambio de la aportación del 100% de EM&E, lo que diluiría al resto de accionistas pero permitiría incorporar un activo industrial sin tensionar el balance. Esta opción encaja con la hoja de ruta marcada por el Gobierno para convertir a Indra en un campeón nacional de defensa con más peso en producto físico, artillería y sistemas de armas.
Desde la dirección ejecutiva de Indra se ha defendido reiteradamente que EM&E complementa el porfolio: aporta capacidades industriales, producto propio y cadena de suministro, mientras Indra pone la electrónica, la integración de sistemas y el acceso a grandes programas europeos. El objetivo de fondo es consolidar un grupo español con tamaño suficiente para competir en los grandes proyectos europeos de defensa, desde el futuro carro de combate hasta los sistemas de artillería y las soluciones C4ISR.
Dudas de Moncloa
Pese a que el consejo de Indra aprobó por unanimidad en diciembre que la fusión encaja en la estrategia del grupo, el clima político en torno a la operación se ha deteriorado en las últimas semanas. La Moncloa ha enfriado la integración al considerar problemático que la empresa a comprar pertenezca precisamente al presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano, y a su hermano Javier, que también se sienta en el consejo.
A este conflicto de interés se suma el ruido generado por la denuncia de Santa Bárbara (General Dynamics) contra las ayudas públicas de 3.002 millones asignadas a proyectos liderados por Indra y EM&E para la nueva artillería móvil del Ejército de Tierra, que ha puesto el foco sobre posibles favoritismos.
La presión sobre Escribano y la respuesta del presidente
En las últimas semanas, desde el Gobierno han trasladado a Escribano la conveniencia de que ceda parte de su poder en Indra –llegando incluso a sugerirse su salida de la presidencia– como condición para facilitar el visto bueno político a la absorción de EM&E. El razonamiento es que separar claramente la propiedad de EM&E de la gobernanza de Indra reduciría los recelos sobre incompatibilidades y mejoraría la percepción de independencia del consejo.
Sin embargo, Escribano ha optado por mantener el pulso y seguir adelante con la operación, confiando en que el armazón de procedimientos de buen gobierno (comisiones de independientes, informes externos, auditorías adicionales) sea suficiente para desactivar las objeciones formales.
La SEPI, primer accionista con cerca del 28%, forzó en su momento aplazar el cierre efectivo hasta disponer de las cuentas de 2025 auditadas, pero hasta ahora no ha cuestionado de raíz la lógica estratégica de la fusión.
Aun así, si el consejo de hoy avanza en la arquitectura de la operación sin entrar aún en precio, Indra mandará al mercado la señal de que la integración de EM&E sigue siendo su opción preferente, pese al ruido político y regulatorio. A corto plazo, esto puede mantener un grado elevado de volatilidad en el valor, al combinarse la narrativa de campeón nacional de defensa con la incertidumbre sobre gobernanza, ecuación de canje y tempos regulatorios.
A medio plazo, el desenlace será clave para el perímetro de Indra: una absorción bien calibrada en precio y gobierno corporativo reforzaría su posición como líder español en defensa y sistemas, mientras que un bloqueo prolongado o una marcha atrás forzada por el Gobierno podría obligar a reordenar de nuevo el mapa de socios industriales en el sector.
En cualquier caso, la reunión de hoy se perfila más como un paso técnico para “dibujar” la operación que como el punto de no retorno, con la Moncloa reservándose aún margen para imponer condiciones o ajustar el equilibrio de poder antes de la decisión final.
Las acciones de Indra retroceden cerca de un 1% en estos momentos. En el acumulado de 2026, no obstante, se revalorizan un 11,7%.
Análisis realizado por los analistas de XTB


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