Los mercados de Asia han comenzado el año con una fortaleza poco habitual frente a Estados Unidos y Europa, ampliando su ventaja en un contexto de volatilidad global, dudas sobre la política monetaria estadounidense y un dólar debilitado.
Mientras en Europa las bolsas avanzan apoyadas en sólidos resultados empresariales y en Wall Street los índices se mueven con cautela ante los datos de inflación y el rumbo de la Reserva Federal, Asia encadena máximos históricos y registra su mejor inicio relativo frente al S&P 500 en décadas.
El índice MSCI Asia Pacific ha subido con fuerza en las primeras semanas del año y ha alcanzado nuevos récords, superando tanto al S&P 500 como al Stoxx Europe 600. Se trata del mejor comienzo relativo frente a Estados Unidos desde al menos el año 2000.
Si medimos el comportamiento de estas geografías a través de ETFs podemos ver que el MSCI Asia en euros obtiene una rentabilidad del 11% desde principios de año, el doble que Europa, y a una gran diferencia con EEUU que cotiza en negativo durante este año si lo medimos en euros.
¿Por qué Asia está superando a Wall Street y Europa?
La ventaja asiática responde a una combinación de factores estructurales, monetarios y tecnológicos que están inclinando el flujo de capital global hacia la región.
1. El impulso estructural de la inteligencia artificial
Asia se ha convertido en un pilar esencial en la cadena de suministro global de la inteligencia artificial. Corea del Sur, Taiwán y Japón concentran empresas clave en semiconductores, memoria avanzada y fabricación de chips.
Las compañías asiáticas controlan puntos críticos del ecosistema tecnológico, desde chips hasta servicios de fundición y ensamblaje, lo que les permite capturar gran parte del crecimiento derivado del auge de la IA.
En un momento en el que dentro de la IA los últimos ganadores están siendo las empresas de memoria, se ha denominado este rally como el “superciclo de la memoria”, de fuerte crecimiento en la demanda y los precios de los chips de memoria, impulsado por un cambio estructural en la tecnología, que está impulsando beneficios y atrayendo capital internacional.
2. Un dólar más débil como catalizador
La depreciación del dólar ha sido otro factor determinante. El Índice Bloomberg Dollar Spot ha caído en cinco de los últimos seis meses, reduciendo la presión sobre las monedas asiáticas y abaratando el servicio de la deuda denominada en dólares.
Un dólar más débil actúa como estímulo indirecto para las economías emergentes asiáticas, mejora los flujos de capital y favorece tanto la renta variable como el crédito corporativo en la región.
3. Mejora de fundamentos macroeconómicos
El Fondo Monetario Internacional proyecta que Asia contribuirá con cerca del 60% del crecimiento mundial este año. Las divisas regionales muestran resiliencia, los diferenciales de crédito se estrechan y la demanda interna mantiene cierto dinamismo.
Además, varios países están impulsando reformas corporativas orientadas a mejorar la rentabilidad para los accionistas, reforzando el atractivo estructural de sus mercados.
4. Diferencial de valoración frente a Estados Unidos
Mientras el S&P 500 cotiza a una relación precio-beneficio adelantada cercana a 22 veces, el MSCI Asia Pacific lo hace aproximadamente a 15 veces. Esa brecha de valoración está favoreciendo una rotación táctica hacia Asia, especialmente en un entorno en el que las expectativas de beneficios en EE.UU. son exigentes.
El inicio del año sugiere un posible cambio de liderazgo en los mercados globales. Tras años de predominio estadounidense, Asia vuelve a situarse en el centro del flujo de capital internacional gracias al auge tecnológico, valoraciones más atractivas y un entorno monetario más favorable.
Si estas condiciones se mantienen, 2026 podría consolidarse como el año en que Asia amplió definitivamente su ventaja frente a Occidente.
Análisis realizado por los analistas de XTB

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