La reciente corrección del oro sorprendió por su magnitud y velocidad, pero no necesariamente por sus fundamentos. En una jornada marcada por la fuerte caída de las acciones y un giro abrupto hacia la aversión al riesgo, el metal precioso llegó a retroceder más de 4%, mientras la plata sufrió un desplome aún mayor, cercano al 11%
A primera vista, el movimiento podría interpretarse como la continuidad de un cambio de ciclo después de las correcciones de finales del mes de enero. Sin embargo, creemos que estos movimientos se deben más a cuestiones técnicas.
El detonante inmediato fue un episodio de ventas masivas en las bolsas, amplificado por modelos algorítmicos y estrategias sistemáticas. En ese contexto, muchos inversores se vieron obligados a reducir posiciones para cubrir pérdidas o responder a llamados margin call. Como suele ocurrir en episodios de estrés, incluso activos considerados refugio son vendidos para generar liquidez. Parte del movimiento respondió precisamente a este tipo de liquidaciones y toma de beneficios tras un rally intenso en meses anteriores.
La magnitud de la caída en la plata refuerza esta interpretación. El metal blanco pasó de 85 a 74 dólares por onza tras un reporte que sugería que Rusia podría reconsiderar su estrategia de desdolarización y acercarse nuevamente al dólar en sus transacciones
Más allá de la veracidad o alcance real de esa posibilidad, el mercado reaccionó rápidamente desarmando posiciones construidas bajo la narrativa de fragmentación monetaria global. La plata, históricamente más volátil y con mayor componente especulativo, amplificó el movimiento y arrastró al oro en el proceso.
Un mercado dominado por flujos y algoritmos
Lo ocurrido evidencia hasta qué punto el mercado del oro está hoy influenciado por flujos financieros de corto plazo. Si bien el metal mantiene una base estructural de demanda —bancos centrales, cobertura frente a inflación y riesgo geopolítico—, su cotización diaria está cada vez más condicionada por fondos cuantitativos, ETFs, estrategias de momentum y derivados. Cuando estos actores reducen el riesgo simultáneamente, los movimientos pueden ser abruptos.
Además, el índice dólar mostró variaciones limitadas durante la jornada de mayor caída, lo que sugiere que el retroceso del oro no fue consecuencia de un fortalecimiento significativo de la moneda estadounidense. En ausencia de un shock monetario claro, el ajuste parece más vinculado al posicionamiento que a un cambio profundo en la narrativa macro.
Este tipo de episodios también suele implicar una “limpieza” de excesos especulativos. La propia cobertura señala que parte del rally previo estuvo impulsado por compras momentum y posicionamiento agresivo. Es un castigo de corto plazo, para un beneficio a futuro.
Cuando ese entusiasmo se revierte, la corrección puede ser tan intensa como lo fue la subida.
Los fundamentos estructurales del oro siguen en pie
Más allá del ruido de corto plazo, varios bancos continúan proyectando un escenario alcista para el oro hacia fin de año.
Los factores que impulsaron su tendencia ascendente —tensiones geopolíticas persistentes, cuestionamientos sobre la independencia de la Reserva Federal y un alejamiento gradual de activos tradicionales como bonos soberanos— no desaparecieron con esta corrección.
En este sentido, resulta prematuro interpretar el movimiento reciente como el inicio de una tendencia bajista sostenida. Las ventas parecen haber estado motivadas por necesidades de liquidez y ajustes tácticos más que por un deterioro de los fundamentos. De hecho, en ciclos anteriores, episodios de liquidación técnica similares han dado paso a fases de estabilización una vez que el mercado absorbe el exceso de oferta.
La diferencia entre una corrección técnica y un cambio estructural radica en la persistencia de las fuerzas que impulsan el activo en horizontes más amplios. Mientras esas fuerzas permanezcan intactas, la volatilidad actual puede entenderse como parte de la dinámica natural de un mercado cada vez más financiero y sensible a los flujos globales.
Análisis realizado por los analistas de XTB

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