Después de tres años y medio, Reino Unido decide su futuro. Este jueves se desarrollan las elecciones generales, que elegirán a unos 650 parlamentarios que, a su vez, permitirán formar gobierno a uno de los dos candidatos en danza: Boris Johnson o Jeremy Corbyn.
Johnson, actual primer ministro británico, representa al Partido Conservador, y busca legitimar un mandato que no viene de la voluntad popular, sino de un acuerdo parlamentario posterior a la salida de Theresa May, a fines de julio pasado. Entre sus propuestas aparece una que acapara la atención de todos: salir de la Unión Europea a como de lugar. El Parlamento ya le dijo no a esta voluntad de Johnson, y no le permitirá retirar a Reino Unido sin un acuerdo. Pero el acuerdo se demora, y no hay propuestas serias para considerar. La última, que implica establecer una frontera entre Irlanda del norte y el resto de Reino Unido suena absurda, pero si Johnson gana, es probable que prospere.
En caso de una victoria de Corbyn, la economía sufriría un cambio de rumbo muy marcado. Sus propuestas intervencionistas -desea estatizar todo lo que esté a la vista- suenan algo peor aún que el Brexit de Johnson. Sobre este particular, Corbyn prometió una salida en no más de 4 meses.
En cualquier caso, como se ve, los electores deberán optar uno de dos personajes que están muy lejos de convertirse en líderes dignos de admiración.
La libra esterlina, la tradicional moneda de Reino Unido, ha sido vapuleada, castigada y destruída desde el 23 de junio de 2016, en ocasión del referéndum en el que, por escaso margen, ganó la opción de salir de la Unión Europea y provocó la situación actual.
En las primeras horas del 24 de junio de 2016 la libra tocó 1.5016, un máximo que reflejaba un alivio por la opción que dejaba a Reino Unido en la UE. En minutos, el par GBP/USD se derrumbó a la zona de 1.3100, para llegar a 1.1450 en octubre de ese año, en un episodio nunca aclarado, pero que tuvo un fuerte tufillo a manipulación del mercado por parte de ciertos bancos. Desde allí inició una recuperación que llevó al par a 1.3655, donde cubrió un gap de junio de 2016 en septiembre de 2017, cuando se decía que el Brexit quedaría en la nada. La llegada a 1.4300 en marzo de 2018 marcó el final del rally, y el inicio de una caída que llevó a la libra debajo de 1.2000 en septiembre de 2019.
Fue allí cuando se inició el actual proceso electoral, y la ventaja que en principio conserva Johnson sobre Corbyn, este último muy temido por los mercados, llevaron a la moneda británica a superar 1.3000 en los últimos días. En el medio, claro está, el dólar también tuvo sus vaivenes, al ritmo de las alzas y recortes de la tasa de interés de la Fed.
Precisamente, la Fed dejó en la víspera sin cambios la tasa, que cierra el año en el 1.75%. El discurso posterior de Powell hizo trastabillar al dólar, pero al estilo actual: suavemente y sin altos impactos de precios. El funcionario defendió la gestión del Comité de Política Monetaria (FOMC), y los recortes de tipos implementados durante el año, con los que, justificó, la economía se mantuvo estable.
La libra se moverá muy poco en las próximas horas. Pero en la sesión asiática del viernes sí se sentirá el impacto de las elecciones. Si gana Johnson, que es lo más probable, la libra comenzará a transitar un camino alcista que tendrá nuevos obstáculos pronto, cuando las negociaciones con Bruselas comiencen a complicarse nuevamente. Si gana Corbyn, la pobre libra no tendrá piso.
En otro orden, a la nueva titular del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, le toca iniciar su mandato en cuanto a reuniones de política monetaria se refiere con un encuentro que quedará muy eclipsado por las elecciones de Reino Unido.
Lagarde defenderá el plan de estímulo implementado por el expresidente Mario Draghi, y puesto en marcha a inicio de noviembre. El plan incluye la inyección de 30 mil millones de euros por mes, para tratar de revertir una debilidad de la Eurozona, y que queda reflejada con las cifras macro de Alemania en primer lugar.
Por último, se acerca la fecha clave de los aranceles de Estados Unidos contra las importaciones chinas. Quedan 48 horas para postergarlos, o eliminarlos. De otro modo, el clima de negocios hacia fin de mes será sombrío, tanto como en la misma fecha de 2018, cuando recién con un movimiento extraño el 26 de diciembre los índices de Nueva York salvaron sus tendencias alcistas por muy poco.
Un día muy especial, sin dudas. Y con el destino de Reino Unido y la libra esterlina a la vuelta de la esquina.
Amigos, tengan todos una excelente jornada de operaciones, nos vemos el viernes.
Adrián Aquaro
Trader College