Mientras el mercado sigue centrado en Nvidia, los centros de datos y la IA, una nueva industria empieza a despertar en Wall Street: la computación cuántica.
Las compañías ligadas al sector registraron fuertes subidas después de que el Departamento de Comercio de Estados Unidos confirmara un amplio programa de financiación para acelerar el desarrollo de la industria cuántica nacional. El movimiento supone un nuevo paso dentro de la estrategia estadounidense para asegurar el liderazgo tecnológico frente a China.
Entre las empresas más beneficiadas destaca IBM, cuyas acciones suben un 8%, después de anunciar la creación de Anderon, una nueva compañía independiente que funcionará como la primera gran fundición cuántica especializada de Estados Unidos. El proyecto recibirá 1.000 millones de dólares por parte del Gobierno estadounidense y otros 1.000 millones aportados por IBM, incluyendo propiedad intelectual, activos industriales y capacidad de producción.
Pero las subidas han sido generalizadas. Las acciones de Rigetti Computing suben un 24%, D-Wave Quantum un 25%, y las IonQ un 11%, mientras compañías como Infleqtion también se disparaban tras conocerse nuevas ayudas públicas. El mercado empieza a interpretar que el sector está entrando en una nueva fase: pasar de la investigación a la construcción de infraestructura real.
EEUU la convierte en una prioridad estratégica
Pero quizá lo más importante no sean las subidas bursátiles, sino el cambio de enfoque. Estados Unidos ya no busca únicamente financiar investigación. El objetivo ahora es construir una cadena de suministro propia, con fábricas, capacidad de producción y participación directa del Estado.
El movimiento recuerda claramente a lo sucedido con los semiconductores y el CHIPS Act. Primero llegaron las ayudas para impulsar la producción de chips. Después apareció la carrera por centros de datos, energía e inteligencia artificial. Ahora el foco empieza a desplazarse hacia la computación cuántica.
El propio Gobierno estadounidense ha confirmado acuerdos con varias compañías del sector e incluso estudia tomar participaciones minoritarias, una estrategia que ya ha utilizado anteriormente en industrias consideradas estratégicas.
La lectura geopolítica es evidente. Washington considera que China sigue siendo el gran competidor tecnológico, y aunque todavía cree mantener ventaja, el ritmo de inversión está aumentando rápidamente.
¿Puede la computación cuántica ser la siguiente revolución después de la IA?
La gran pregunta es si estamos ante una nueva burbuja especulativa o frente al nacimiento del próximo gran ciclo tecnológico.
La computación cuántica promete resolver problemas imposibles para la informática tradicional en sectores como defensa, criptografía, simulación molecular, descubrimiento de fármacos, optimización logística o nuevos materiales.
Además, algunas compañías ya empiezan a preparar capacidad industrial propia. IBM quiere acelerar el desarrollo de procesadores cuánticos y aumentar el ritmo de innovación hasta lanzar nuevas generaciones prácticamente cada año.
El paralelismo con la inteligencia artificial empieza a ser evidente. Primero llegaron los algoritmos, después la carrera por GPUs, más tarde los centros de datos y la energía. La computación cuántica podría convertirse ahora en el siguiente bloque estratégico.
Todavía queda mucho camino por recorrer y el negocio sigue siendo pequeño comparado con el mercado de la IA. Sin embargo, el fuerte respaldo público, la entrada de grandes compañías y el interés creciente de Wall Street sugieren que el sector podría empezar a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro de las grandes tendencias tecnológicas de la próxima década.
Análisis realizado por los analistas de XTB


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